Mural houses

Una de las pequeñas casas nuevas, cubiertas de murales celebrando la cultura mexicana, en la propieded de Kino Street ahora denominada "El rincón del arte".

Durante el último año y siete meses, un equipo de construcción ha estado transformando una propiedad residencial en el lado oeste de Nogales en una combinación atrevida de arte y vivienda.

Un total de siete casas cubiertas de murales en la ubicación de 163 W. Kino St., así como dos casas más en la cima de una colina cercana en First Street, representan el cumplimiento de la visión de Maria G. López, residente de Nogales, de traer dignidad a sus inquilinos que viven en uno de los barrios de bajos recursos de la ciudad.

“Compré esta propiedad porque vi que estaba en muy malas condiciones y dije, ‘Algún día yo podré hacer algo por esto, contribuir algo’”, dijo López sobre su compra hace aproximadamente siete años. “Yo soy de esta frontera y me duele en el alma lo que está pasando aquí. No se vale nada más sacarles dinero para una casa y no dignificarla para los que viven ahí”.

Mientras reorganizaba una pila de fotos antiguas que mostraban cómo solía verse la propiedad, López recordó que algunas personas se referían al lugar como “El dompe de la Kino”, debido a la basura que se acumulaba fuera de las casas rodantes.

Pero ella no quería ser conocida como una señora de los barrios bajos que perpetuaba las malas condiciones de vida. Entonces, a lo largo de los años, López ahorró los pagos mensuales que recibió de sus inquilinos y, hace aproximadamente dos años, decidió vender sus dos casas personales en Tucson y Río Rico e invertir una parte significativa de sus ahorros de jubilación para continuar el proyecto de renovación.

Como sus antiguos inquilinos eran dueños de sus propias casas rodantes, dijo López, el primer paso en el proyecto fue comprar cinco de las siete residencias en la propiedad. Luego los derribó y los reemplazó con pequeñas casas modernas construidas desde cero, con la ayuda de lo que llamó una “aldea” de trabajadores locales.

El pasado jueves, 22 de agosto, el inquilino Alejandro López, quien ha alquilado un espacio en la propiedad de la calle Kino durante más de siete años y cuya casa móvil no fue reemplazada como parte del proyecto, se paró sobre una escalera recargada sobre su residencia y comenzó a pintar la base de su propio mural como una manera de contribuir al esfuerzo.

“Antes había mucho cochinero aquí pero uno, como vecino, no puede decir nada”, dijo Alejandro. “Ya luego se hizo cargo María y ella ha estado embelleciendo todo”.

Los nuevos inquilinos Chase Curtis y Alexis Vásquez también expresaron entusiasmo por su nueva residencia en cual López ha denominado “El rincón del arte”.

“Te alegra el día porque esto es lo que ves cada vez que llegas a casa. Y, cuando no nomás es tu casa, sino tu vecindad entera que se ve así, eso también te alegra mucho”, dijo Curtis.

De pie junto a él, Vásquez agregó: “Como esta área se veía antes de como se ve ahora, es una transformación completa. Es un nuevo Nogales”.

Arte inspiradora

Los verdaderos maestros detrás del proyecto, insistió López, son los más de 20 trabajadores locales que ella contrató para darle vida a su visión.

El contratista principal Martin Preciado y su equipo de construcción asumieron los roles de derribar las casas rodantes, limpiar la propiedad y reconstruir el concepto de casas pequeñas. Los soldadores locales, Benigno Guzmán, Gilberto Hernández y Viviano Vallejo también pusieron sus habilidades para trabajar en el proyecto.

Después de que las nuevas casas fueron levantadas, el muralista local, Arturo Pino, usó su talento para agregar color a cada rincón de las casas, lo que López dijo que era un esfuerzo para ayudar a las personas a imaginar un mundo mejor.

“Tenemos que crear el mundo que queremos ver, eso es lo que hice yo aquí. El arte nos invita a ese mundo de la imaginación. Nos podemos imaginar un mundo mejor para todos nosotros”, dijo María, y agregó que quería que los murales representaran a la comunidad mayormente hispana en Nogales.

El arte en una de las casas más grandes al final de la propiedad muestra un retrato de la fallecida actriz mexicana, María Félix, acompañado de varias citas motivantes y coloridas en español. Al lado, el mural en otra casa ilustra una ciudad colonial con la frase: “Los mexicanos también merecemos respeto”, escrita en letras grandes en la parte superior.

“¿Sabes qué es eso para mí? Es una protesta digna. Estoy protestando, estoy molesta de que nos tienen categorizados de cierta manera y la verdad es que nuestra raza es muy hermosa”, dijo López.

Viviendas accesibles

Al final del día del pasado 22 de agosto, López dijo que dos familias se mudarían a las dos últimas casas desocupadas, incluyendo en la que había vivido durante todo el proyecto.

Las casas, que incluyen dos o tres dormitorios y uno o dos baños, se alquilan a precios que van desde $400 a más de $1,000 por mes. Para aquellos inquilinos que hace tiempo alquilaron un espacio para sus casas móviles, la renta se mantuvo en $275.

“Se rentaron todas así, mira”, dijo López, tronando sus dedos. “Estaban rentadas antes de que se terminaran. Son viviendas accesibles y la gente está fascinada. Esa es verdadera gentrificación”.

(Traducción parcial por Celina Cienfuegos.)

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