Morley

Una persona camina frente a las tiendas cerradas en Morley Avenue al mediodía del domingo, 22 de marzo, un día después de que el gobierno de Estados Unidos impuso restricciones en las puertas de entrada con México.

La declaración de restricciones de viaje en la frontera entre Estados Unidos y México creó una conmoción a través de Nogales el 20 de marzo, donde los cruces fronterizos frenan muchos sectores de la economía local.

“Aquí en la frontera se mantiene de la gente de México”, dijo el taxista Vidal Acosta, el día de la declaración. “Casi todos los negocios, no nomás nosotros (taxistas), se mantienen de la gente que cruza de allá por acá”.

Horas después de que la administración Trump revelara que la frontera sería cerrada para “los viajes no esenciales” a partir del 21 de marzo como parte de su esfuerzo por limitar la propagación de la pandemia COVID-19, el Ayuntamiento de Nogales, Ariz. anunció una reunión especial al día siguiente para declarar una emergencia financiera.

La declaración de emergencia señaló que Nogales depende de los impuestos a las ventas como su principal fuente de ingresos fiscales locales, y que debido a la decisión del gobierno de restringir los viajes no esenciales en la frontera, “los compradores mexicanos, que representan un gran porcentaje de compradores locales, no pueden acceder a establecimientos minoristas dentro de la ciudad”.

Incluso antes de que se aprobara, varios negocios locales que dependen de compradores mexicanos, declararon sus propias emergencias y anunciaron sus cierres temporales. A otros les preocupa cuánto tiempo podrán esperar si la mayoría de sus clientes no podrán ingresar al país.

Saúl Jada, cuya familia posee varias tiendas minoristas a dos cuadras de los puertos de entrada del centro, dijo que todos, excepto Nogales Tactical, cerrarían temporalmente a partir del sábado en respuesta a las restricciones del cruce fronterizo.

“Simplemente vamos a cerrar todo hasta que vuelvan a abrir la frontera”, dijo Jada. Estimó que alrededor del 90 por ciento de los clientes de las tiendas cruzan la frontera para comprar en Nogales, Ariz.

“La seguridad es primero”, agregó, pero las limitaciones de viaje a largo plazo “pueden cerrar negocios fácilmente”.

Varias de otras tiendas del centro, como Franklin Shoes en Morley Avenue y Chi’s en Grand Avenue, tenían letreros pegados en las puertas que indicaban cierres temporales, aunque no estaba claro si eran en respuesta a las restricciones de cruce fronterizo u otras preocupaciones relacionadas con el brote de COVID-19. Evan Kory, cuya familia es propietaria de las tiendas Kory’s y La Cinderella, publicó en Facebook poco después de que se anunciaran las restricciones de que los negocios de la familia cerrarían esa noche hasta el nuevo aviso.

Los cierres afectan a un número significativo de empleados que su pago es por hora en las tiendas del centro de la ciudad.

“Todo se mira muy feo… nos da miedo”, dijo Yocelin Duran, quien trabaja en Melrose Fashions ubicada en Morley Avenue. Dijo que le preocupaba que el colapso de las ventas pudiera cerrar la tienda y dejarla desempleada.

“La renta no nos va a esperar, los pagos no van a esperar, o sea las cuentas van a seguir”, dijo Duran. “Y, nos da miedo pues quedarnos sin trabajo”.

En Mariposa Road, a unas pocas millas al norte de la frontera, hay grandes tiendas minoristas que incluyen JC Penney, Marshall’s y Ross también han cerrado temporalmente. Pero algunos de esos cierres se produjeron a principios de la semana y parecieron inspirarse en la política corporativa en respuesta a la pandemia más amplia de coronavirus, no en condiciones específicas del mercado local.

¿Para qué vamos a abrir?

Las restricciones fronterizas entraron en vigor a las 12:01 a.m. del 21 de marzo y permanecerán vigentes “por un período de 30 días sujeto a extensión después de la revisión”, dijo el Departamento de Seguridad Nacional en un comunicado de prensa.

Maria Félix, quien dirige Premier Shuttles en Terrace Avenue, dijo que no planeaba abrir el negocio a partir del 21 de marzo.

“Vienen de Hermosillo, de Obregón, Cananea, todas esas partes”, dijo Félix de los pasajeros que toman su transporte a Tucson y Phoenix. “Entonces, ¿para qué vamos a abrir si no va a haber gente?”.

“Te imaginas si duramos quince días con las restricciones de viaje”, dijo Félix en la oficina que alquila, recibiendo llamadas de clientes y administrando una pequeña flota de transporte. “Que no vamos a trabajar, no va a haber entrada de dinero. ¿Con qué vamos a pagar la renta?”.

Mike Miller, propietario de una paquetería al otro lado de la calle de Félix, dijo que en un día promedio, de 50 a 100 personas recogen paquetes en la tienda. La mayoría vive en México y usa sus buzones para recibir pedidos de vendedores en línea como Amazon y eBay.

Hasta hace poco, Miller vendía tres o cuatro cajas nuevas por semana. En la semana previa a las restricciones fronterizas, dijo, nadie alquiló ni una caja.

Para la familia de Miller, el impacto económico del coronavirus había afectado antes: su esposa trabaja en un restaurante local que experimentó una caída dramática en las ventas. Dijo que estaba gastando dinero que había ahorrado para unas vacaciones en Disneylandia para compensar la pérdida de ingresos, pero no creía que eso duraría más de dos meses si su negocio fracasaba.

“Creo que mejorará”, dijo Miller, “si no es la situación económicamente, al menos la situación ‘amigable’”. Creo que todos nos apoyaremos mucho más en los próximos meses”.

“Todos tenemos actitudes positivas”, agregó, “es solo que eso solo te lleva tan lejos, ¿sabes?”.

(Traducción por Celina Cienfuegos.)

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