Piñata maker (spanish)

Yolanda Rodríguez muestra su último proyecto de piñata: el personaje de Elsa de la película animada "Frozen".

La semana pasada, Yolanda Rodríguez se sentó tranquilamente dentro de su casa en la primera cuadra de Elm Street, enfocada en crear pequeñas flores azules con papel de seda y pegarlas en su último proyecto de piñata: el personaje de Elsa de la película animada “Frozen”.

Varios materiales estaban esparcidos en la mesa junto a ella: el papel de seda esperando ser convertido en flores, figuras de papel maché listas para decorar y, de pie en una esquina, se encontraban un par de piñatas terminadas, incluida una zapatilla blanca y dorada de princesa.

El lugar en la sala de Rodríguez reflejó cómo una tradición artesanal familiar, que ahora comparte con su bisnieta, llevó a la nogalense de 58 años a comenzar a hacer piñatas como una ocupación de tiempo completo. Durante su proceso, ha encontrado una nueva fuente de alegría y motivación a raíz de una enfermedad que le cambió la vida.

“Empecé por mi bisnieta porque le gustan mucho las piñatas”, dijo Rodríguez. “Cuando ella cumplió 2 años, me dijo que cuando cumpliera 3, ella quería que yo le hiciera las piñatas”.

Hizo las primeras piñatas con temática hawaiana para la fiesta de cumpleaños de su bisnieta hace unos meses, dijo Rodríguez, cuando la familia decidió realizar una celebración anticipada para que un miembro de la familia pudiera unirse a ellos antes de dirigirse al Cuerpo de Marines de Estados Unidos.

El próximo sábado, la piñata de Elsa se reservará para la “verdadera” celebración del tercer cumpleaños de su bisnieta.

Influencia de mamá

Las habilidades artesanales de Rodríguez comenzaron a tomar forma hace décadas, cuando tenía 7 años y ayudaba a su madre a hacer cruces y coronas de flores para funerales y decoraciones de lápidas.

“Mi mamá era la que comenzó con todo esto. Ella hacía las coronas con papel y kleenex, y nosotros le ayudábamos a encerar las hojas y hacer las flores”, dijo sobre la participación de ella y sus hermanos en el proceso.

Agregó que luego comenzó a hacer piñatas muy pequeñas como una actividad divertida para pasar tiempo de calidad con sus nietos. Ella convertía las figuras de papel maché en cajas y globos, mientras sus nietos se encargaban de decorarlas.

La tradición artesanal de la familia siguió siendo solo un pasatiempo durante varias décadas, dijo, mientras dedicaba gran parte de sus días a un trabajo de tiempo completo en una tienda de comestibles. Pero hace unos años, dijo Rodríguez, se enfermó y sufrió dos derrames cerebrales.

Esos incidentes dificultaron su capacidad para caminar y realizar un trabajo regular. Así que necesitaba una nueva actividad que la ayudara a mantener su mente ocupada y concentrada en cosas saludables.

Hace aproximadamente dos meses, su nieta mayor sugirió que Rodríguez compartiera sus habilidades para hacer piñatas con su bisnieta y el resto de la comunidad.

“Me pongo a hacer piñatas para distraerme… El psicólogo me dijo que buscara alguna actividad para que me sintiera relajada, que no me sintiera tan mal”, dijo Rodríguez, y agrego que ahora se siente “cómoda, emocionada y motivada” de levantarse cada mañana y continuar trabajando en sus proyectos.

Además, dijo, disfruta hacer viajes a Nogales, Sonora con sus hijas para comprar el material que necesita.

Mantenerse ocupada

Rodríguez colgó un letrero escrito a mano afuera de su pequeña casa de ladrillos promocionando su elaboración de piñatas a $20 cada una, y en los últimos dos meses, el negocio ha llamado a su puerta. Dependiendo de lo que pidan los clientes, el trabajo puede tardar entre dos y cuatro días.

Algunos de sus encargos han incluido una calabaza, una lata de cerveza, un paquete de cigarrillos, una chancla, un Super Mario y cinco representaciones del virus COVID-19 para una de sus enfermeras.

Recientemente, comenzó a hacer piñatas más detalladas que decidió vender por el precio un poco más alto de $25 para tener en cuenta el tiempo y la mano de obra adicionales.

Pero la principal motivación detrás de su trabajo no es económica; es para mantenerse ocupada y mantener felices a sus nietos.

“Mi bisnieta me ayuda también. Llega agarrando la brocha y pegándole el papel a la piñata”, dijo.

Para la piñata de Elsa, cual todavía estaba en proceso el miércoles, Rodríguez agregó que se le ocurrió una manera de doblar los brazos del personaje para cumplir el deseo de su bisnieta de que pareciera que Elsa la iba a abrazar.

“Todo es para consentirlos”, dijo Rodríguez.

(Traducción parcial por Celina Cienfuegos.)

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