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Cajas de tomates, pimientos, calabacines, sandías y otros productos alimenticios llenan un estacionamiento en Río Rico High School el viernes, 17 de abril.

El viernes pasado por la mañana, cientos de autos pasaron por un estacionamiento en Río Rico High School, pero no para dejar estudiantes. En cambio, los vehículos estaban cargados con cajas de 10 libras llenas de tomates, pimientos, calabacines, sandías y otros productos alimenticios – y todo gratis.

Fue parte de un programa en que una coalición de socios gubernamentales, sin fines de lucro y del sector privado distribuyeron más de 1,600 cajas de alimentos frescos a miembros de la comunidad en las escuelas preparatorias de Río Rico y Nogales durante un período de dos días.

La escala de los dos obsequios reflejó una creciente demanda de alimentos en el área local a medida que los efectos de una desaceleración económica causada por la pandemia de COVID-19 comenzaran a afectar a las familias locales. Sin embargo, la disponibilidad de tantas frutas y verduras de calidad de supermercado también apunta a un problema para las empresas locales: una retracción en la cadena de suministro causado por la crisis ha dejado cientos de miles de libras de excedentes acumulados en Nogales y Río Rico en las últimas semanas.

El dilema local es el resultado de una tendencia nacional. Los restaurantes, hoteles y escuelas de todo el país cierran o funcionan a capacidad reducida, por lo que sus proveedores no compran tanta comida en los almacenes del condado de Santa Cruz.

“Cincuenta y dos por ciento de todas las frutas y verduras en todo el país se venden a través del sector de servicios de alimentos. Hemos perdido alrededor del 96 al 97 por ciento de nuestro negocio de servicio de alimentos en todo el país y en todo Canadá”, dijo Jaime Chamberlain, presidente de J-C Distributing en una conversación a principios de este mes.

Chamberlain dijo que los importadores de frutas y verduras trataban de vender su producto excedente a los minoristas y supermercados, pero con un éxito limitado.

“No hay absolutamente ninguna manera de que puedan absorber el otro 52 por ciento de la disponibilidad”, dijo.

Nueva realidad

Sin suficientes compradores, las empresas productoras están buscando sacar el producto de sus manos repartiendo cajas en eventos como los obsequios de Nogales High School y Rio Rico High School, donando a organizaciones sin fines de lucro y otras organizaciones, arrojando una gran cantidad de frutas y verduras al basurero en Río Rico.

Efrain Trigueras de Nogales Community Food Bank, quien ayudó en los eventos de regalos, dijo que el banco de alimentos local había sido abrumado con frutas y verduras y tuvo que rechazar las donaciones en las últimas semanas, ya que no tenían el espacio para almacenarlo o el personal para clasificar y distribuir los productos adicionales.

Los gobiernos de los condados Cochise y Pima han llevado camiones de alimentos frescos para entregar en sus comunidades, y Chamberlain dijo que había pagado un camión para entregar alimentos donadas a un banco de alimentos en Phoenix.

Jerry Montoya, el superintendente asistente del basurero del condado, dijo que también notó un aumento en las frutas y verduras que se acumulan en el vertedero recientemente. “Hemos estado tirando frutas y verduras ahora, cientos y cientos de toneladas”, Chamberlain dijo el 7 de abril.

El problema de la cadena de suministro que ha dejado a Nogales inundado de productos frescos no es único.

Los medios de comunicación nacionales de Estados Unidos informaron que los productores lecheros arrojan leche, los procesadores de pollo destruyen los huevos y los productores de hortalizas nacionales entierran cebollas y otros productos que no pueden vender en el mercado posterior al coronavirus.

Ahora, los importadores de productos del área de Nogales están luchando para adaptarse a la nueva realidad.

Lance Jungmeyer, presidente de la Asociación de Productos Frescos de las Américas (FPAA por sus siglas en inglés), dijo que esperaba que las cadenas de suministro se suavizaran en las próximas semanas y agregó que la demanda de las tiendas de comestibles aumentó, aunque no lo suficiente como para reemplazar los contratos perdidos de la industria de servicios de alimentos.

(Traducción por Celina Cienfuegos.)

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