Sacred Heart confession (spanish)

El Padre Jesus Haros escucha una confesión en el patio de la Iglesia Sagrado Corazón durante los últimos días de marzo.

El 29 de marzo, el padre Joseph Esson hizo a lo que se dedica la mayoría los domingos por la mañana: celebrar la misa con la congregación de la parroquia Most Holy Nativity of Our Lord Jesus Christ.

Pero en lugar de hablar con los parroquianos llenando los bancos de la iglesia católica en Río Rico, Esson estaba hablando por un micrófono, su mirada puesta en un iPad y su rostro estaba iluminado por un par de luces del escenario. El camarógrafo local, Edgardo Muñoz, se encargó de la configuración de la grabación y transmitió el servicio a través de la página de Facebook de la iglesia.

“Toda tu vida como sacerdote haz estado acostumbrado a celebrar con la comunidad y, de repente, ahora solamente estas tu... en una iglesia vacía”, dijo Esson. “Pero, de nuevo, tenemos que hacer lo que tenemos que hacer dada la circunstancia actual”.

A lo largo de todo el país, las instituciones religiosas se han visto obligadas a adaptarse a las pautas de distanciamiento social para frenar la propagación de COVID-19. En el Condado Santa Cruz, las congregaciones han recurrido a la transmisión en línea, transmisiones de radio y han trasladado algunos servicios al exterior en un esfuerzo por preservar las actividades de la iglesia durante la pandemia.

Carmen Ramos, una maestra jubilada de una escuela primaria que vive en la colonia de Monte Carlo en Nogales, ha estado viendo misas en Facebook celebradas por el padre Manolo Padilla de la cercana iglesia católica de San Felipe, así como servicios en Nueva York y Nayarit, México.

“Para mí, es vivirla. Yo puse en mi sala la veladora, las flores y la biblia. Tengo misa diariamente, lo pongo en el teléfono y siento que estoy viviéndola”, dijo ella. “Aunque no sea a la misma hora, aunque ya esté grabada, es una misa”.

En la parte oriental del condado, los residentes que sintonizaron KPUP Radio en la estación 100.5 FM los domingo por la mañana, escuchan una misa celebrada por el pastor Tom Jelinek de la Iglesia Metodista Unida de Patagonia.

“No toda nuestra congregación tiene la capacidad de transmitirse en vivo”, dijo Jelinek, “pero prácticamente todos tienen un radio”.

Nuevo interés

Algunas actividades de la iglesia simplemente no pueden ser adaptadas al transmitirse.

San Felipe y Most Holy Nativity han celebrado adoraciones eucarísticas. Los parroquianos permanecieron dentro de sus autos en el estacionamiento mientras el personal de la iglesia traía al anfitrión consagrado fuera de los edificios para adorarlo.

En la Iglesia del Sagrado Corazón en Nogales, los sacerdotes escucharon confesiones a fines de marzo en un patio y en un callejón al lado de la iglesia, colocando sillas para el clero y el confesor a varios metros de distancia.

“Las confesiones generalmente tienen lugar en la pequeña cajita, así que esa fue una de las cosas que dijeron, que debería haber al aire libre”, dijo el padre Marcos Velásquez.

Pero aparte de la ubicación, dijo: “Es lo mismo, el Señor está trabajando a través de la Gracia de la misma manera. Entonces, espiritualmente, es lo mismo”.

Velásquez dijo que el brote ha despertado un nuevo interés en algunas personas que se habían distanciado de la iglesia.

“Hace que mucha gente piense”, dijo mientras se preparaba para escuchar confesiones. “La gente no lo ha estado pensando, quizás por un tiempo, la mortalidad y otras cosas. Y, luego está la sensación de “¿Estoy bien con el Señor?”.

Hablando después del servicio del 29 de marzo, Esson dijo que la experiencia de predicar para una audiencia en línea fue bastante diferente, pero no se sintió solo frente a los bancos vacíos.

“Aunque los fieles no están ahí”, dijo, “hay un sentido de comunión entre nosotros”.

(Traducción por Celina Cienfuegos.)

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