Flood (spanish)

Juan Carlos Ochoa Villegas, quien trabaja en una tienda en la Avenida 5 de febrero, muestra hasta donde subió el nivel del agua durante una inundación este verano.

El 27 de julio, cuando cayó un diluvio de media hora sobre Ambos Nogales, en poco tiempo la Avenida 5 de febrero en Nogales, Sonora parecía un río de corriente rápida. Una corriente de agua oscura y opaca barrió los escombros e incluso los vehículos, y el agua fluyó a varios pies de profundidad en algunos lugares.

Juan Carlos Ochoa, quien trabaja en una tienda a lo largo de la calle comercial principal, dijo que las inundaciones llegaron rápidamente ese día. Un carrito de comida frente al negocio también se lo llevó el agua y aún no ha sido recuperado, dijo.

“Le dicen ‘el canal’”, dijo Andre Arteaga, refiriéndose a la Avenida 5 de febrero, donde trabaja en la tienda Super El Toro.

La mayoría de los autos que fueron arrastrados el 27 de julio estaban estacionados y vacíos, pero al menos uno llevaba un pasajero: una mujer de 24 años que viajaba en un sedán negro. Ella murió cuando el vehículo quedó atrapado debajo de un puente.

Un mes después, una mujer de 39 años murió cerca de la Avenida Tecnológico cuando fue arrastrada por las inundaciones y luego quedó atrapada debajo de un automóvil luego de las lluvias torrenciales del 30 de agosto.

Aunque muchos residentes de Ambos Nogales han disfrutado de las temperaturas más frescas y los agradables cielos grises que trajo la temporada de lluvias monzónicas de este año, otro impacto de las lluvias son las peligrosas inundaciones en Nogales, Sonora. Durante décadas, la ciudad ha luchado por controlar las inundaciones que pueden convertir las calles en ríos, barrer automóviles, basura y, a veces, cobrar vidas.

Las Avenidas 5 de febrero y Tecnológico son tradicionalmente puntos críticos de inundaciones. Las dos vías conectan el Boulevard Luis Donaldo Colosio, que recorre el periférico occidental de la ciudad, y la calle principal de la ciudad, con la Calle Elías, que atraviesa un valle en el centro del área urbana. El agua que cae a mayores altitudes en el extremo occidental de la ciudad puede eventualmente descender por la Avenida 5 de febrero y la Avenida tecnológico.

Las colinas de ese lado de la ciudad también parecen atraer una buena parte de las lluvias locales. Un pluviómetro operado por el Servicio Geológico de EE. UU. en una de las colinas ha registrado aproximadamente 15 pulgadas de precipitación desde el inicio oficial de la temporada de monzones de 2021 el 15 de junio. Una temporada de monzones típica, que termina el 30 de septiembre, trajo 11 pulgadas de lluvia a la zona.

A lo largo de los años, el gobierno municipal ha intentado contener las inundaciones, como la construcción de presas de retención y diques con rocas y hormigón. Pero las muertes de este verano son evidencia de que los esfuerzos de control de inundaciones de la ciudad no han sido suficientes y otros impactos humanos están contribuyendo al problema.

Múltiples funcionarios y sus voceros en Nogales, Sonora, no respondieron a las reiteradas solicitudes de hablar sobre el control de inundaciones en la ciudad.

‘Es un desastre’

Nogales, Sonora, ha crecido significativamente en los últimos años, y la urbanización generalmente aumenta el riesgo de inundaciones de dos maneras, según Thomas Meixner, jefe del departamento de hidrología y ciencias atmosféricas de la Universidad de Arizona. Primero, superficies desarrolladas como el hormigón, el asfalto y los techos no absorben el agua como la tierra natural. Además, las calles crean una red que puede unir muchos arroyos de escorrentía más pequeños en las principales vías de drenaje.

“Casi todo lo relacionado con la forma en que construimos nuestras ciudades aumenta la escorrentía”, dijo Meixner.

Para Arizona, las inundaciones al sur de la frontera significan un flujo más pesado a través de Nogales Wash.

John Hays, gerente de llanuras aluviales del Condado Santa Cruz, dijo que hay diferentes formas de medir las inundaciones, pero la tendencia general es clara.

“Lo que vemos a lo largo de las décadas es un aumento constante en la cantidad de agua y la rapidez con que sale de México”, dijo.

Aunque las inundaciones suelen cobrar vidas en Nogales, Sonora, no está claro si se avecinan cambios importantes. Una portavoz de Juan Francisco Gim Nogales, quien asumió como alcalde de Nogales, Sonora el jueves pasado, dijo que el alcalde entrante no tenía tiempo para una entrevista. Pero indicó que la inundación era un tema en el que trabajaría la nueva administración.

Ochoa, uno de los hombres que trabaja a lo largo de 5 de febrero, dijo que las inundaciones regulares son más o menos una realidad para muchas personas como él que viven y trabajan en la zona. Cuando las aguas de la inundación crean una corriente, no hay nada que hacer más que retirarse a terrenos más altos dentro de los edificios y esperar una o dos horas para que el nivel del agua vuelva a bajar, dijo.

Ochoa dijo que se hablaba de solucionar el problema, pero que no había oído hablar de planes de acción concretos.

“Es un desastre, este arroyo”, dijo.

(Traducción por 
Celina Cienfuegos.)

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