Un hombre declarado culpable de agredir sexualmente a una mujer dentro de una casa para inmigrantes indocumentados en Nogales fue sentenciado a una larga pena de prisión en el Tribunal Superior del Condado de Santa Cruz.

Sergio Alfredo Bernal, de 45 años de edad, cumplirá un total de 140 años de prisión por un cargo de abuso sexual y cinco cargos de agresión sexual.

El juez, Thomas Fink, ordenó que Bernal cumpliera las penas de prisión por cada condena por agresión sexual consecutivamente, en lugar de todas al mismo tiempo.

“Cada una de estas agresiones sexuales ocurrieron en momentos separados”, dijo Fink mientras pronunciaba la sentencia de Bernal el pasado 16 de diciembre. “Fueron múltiples delitos que... la víctima experimentó de diferentes maneras en diferentes momentos”.

Además, el juez condenó a Bernal a otros 2.5 años de prisión por violar su libertad condicional en el momento de los asaltos, una sentencia de libertad condicional que había estado cumpliendo debido a una condena del 2017 por robo en tercer grado. Le dio crédito por 413 días cumplidos en ese caso.

La sentencia de Bernal por los seis cargos relacionados con abuso sexual se produjo un año después de que la víctima, de nacionalidad mexicana, denunciara los crímenes a la policía local después de que fue detenida en el retén de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos en la Interestatal 19.

La evidencia presentada en el juicio mostró que la víctima ingresó ilegalmente a Estados Unidos el 15 de diciembre del 2018 con la ayuda de traficantes de personas, quienes luego la llevaron a una casa en el vecindario de Preston Hill en Nogales donde escondían a inmigrantes indocumentados antes de transportarlos hacia el norte.

Bernal, cuidador de la casa, agredió sexualmente a la mujer en múltiples ocasiones después de que los dos se quedaron solos durante el transcurso de dos días, según la evidencia.

Tomando la oportunidad para hablar delante del juez minutos antes de la sentencia, la víctima expresó su fé que cualquier castigo que Bernal recibiera sería “la sentencia que Dios quiere que él reciba”.

“Quiero decirle que el señor Bernal fue una persona que destruyó mi vida en todos los sentidos”, dijo la víctima. “Y, aunque sé que a él no le interesa, en nombre de Dios, yo lo he perdonado”.

(Traducción por Celina Cienfuegos.)

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