Capirotada

María Antonieta Gastelum prepara ”capirotada" en su casa en Nogales durante el Miercoles de Ceniza.

La semana pasada, en Miércoles de Ceniza, la casa de María Antonieta Gastelum estaba llena de familiares. Les había invitado para marcar el comienzo de la Cuaresma con “capirotada”, un budín de pan mezclado con una variedad de ingredientes.

“Cada ingrediente que le pones a la capirotada tiene algo que ver con la vida de Cristo”, dijo Gastelum, explicando por qué se acostumbra hacer este platillo durante la Cuaresma.

La capirotada también se hace sin carne, que los cristianos deben evitar los Miércoles de Ceniza y los viernes durante la Cuaresma.

“Nosotros esperábamos a que llegara Cuaresma para que nos hicieran la capirotada. Era un punto de reunión, era fiesta”, dijo Gastelum.

Aunque no podía recordar exactamente qué representa cada elemento del plato, dijo que el pan simboliza a Cristo mismo. Dijo que con el pan como base del plato, el resto de los ingredientes varía según la receta individual de cada familia y puede incluir diferentes nueces, frutas secas, quesos y especias.

En su obra de 1999, “Capirotada: una memoria de Nogales”, el escritor Alberto Álvaro Ríos, quien creció en el área local, describió a la capirotada como “un zoológico de alimentos” similar a un pastel de frutas, “pero elevado varios escalones al nivel de un circo de un solo anillo, con todos y todo lo que se reunió en la gran final”.

También destacó la “elegancia” detrás del proceso de elaboración de una capirotada, describiendo cómo las familias locales saben naturalmente comprar ciertos ingredientes en el lado mexicano de la frontera para garantizar los mejores sabores para el plato.

Gastelum dijo que compra ciertos ingredientes en Nogales, Sonora, como el queso fresco. Pero para ella, el principal significado del plato son los años de cultura detrás de él.

“Más que nada es seguir las tradiciones y pues seguir recordando a nuestros ancestros”, Gastelum dijo. “Esta capirotada la acostumbrábamos más en la casa de mi abuela materna y en realidad era una fiesta. Especialmente el Miércoles de Ceniza y de allí en adelante, cada viernes de Cuaresma”.

Siguiendo la conversación, su madre, Esperanza, relató los momentos en que las generaciones anteriores se reunieron para la misma celebración.

“Siempre nos juntábamos todos en donde había capirotada”, dijo Esperanza. “Pero hay que aclarar una cosa: la capirotada original es con piloncillo y pan birote”.

Con los años, la familia Gastelum ha hecho algunos ajustes a la receta familiar en respuesta al descontento de algunas personas con la mezcla extrema de ingredientes, dijo.

“Mi esposo siempre me dice, ‘A mí ya sabes, házmela especial con puro queso y nuez’, porque a él no le gustan las ciruelas ni las pasas”, dijo Gastelum. “A mis hijas sí les gusta, especialmente esta capirotada que hacemos nosotros porque no lleva tantos ingredientes”.

A veces, tienen que hacer la receta original y familiar porque todos prefieren algo diferente, dijo. Pero al final, sigue siendo el mismo concepto que es transmitido de generación en generación.

(Traducción por Celina Cienfuegos.)

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