Casa de la Misericordia

La instructora Nancy Jaqueline Perez Araujo muestra cada paso de la coreografía, mientras su colega Juan Manuel Cornejo Medina y un grupo de niños tratan de seguir sus pasos.

Los niños que se alojan en Casa de la Misericordia, un refugio para migrantes en Nogales, Sonora, han estado recibiendo dos tipos de oportunidades educativas durante aproximadamente un año, según la directora del refugio, Alma Angélica Macías Mejía.

Las clases académicas formales, basadas en un programa de la Secretaría de Educación de Sonora, se implementaron en septiembre de 2020. Las actividades extracurriculares se realizan a través de una colaboración entre Border Youth Tennis Exchange (BYTE por sus siglas en ingles) y Save the Children International.

“La escuela la ven como muy formal, como mas sistemático y eso les pone cierta presión en sus vidas”, dijo Mejía. “Pero cuando vienen los de BYTE, ellos se ponen felices porque es mas lúdico”.

Mejía explicó que después de que el estado retiró su financiamiento en diciembre, comenzó a trabajar con la Fundación Del Empresariado Sonorense A.C. (FESAC), una organización sin fines de lucro en Nogales, Sonora que se dedica al desarrollo comunitario en el área. A través de esa colaboración, el refugio pudo seguir pagando a los maestros para que trabajaran en el refugio.

Ahora, la escuela en el refugio consta de dos maestros que cada uno asume dos grupos de estudiantes de lunes a viernes, cada uno de los cuales se enfoca en grupos de estudiantes en diferentes niveles de educación.

Y, mientras los cursos académicos ofrecen a los niños la oportunidad de continuar su educación mientras pasan por Nogales, Sonora, Mejía dijo que las clases extracurriculares les abren nuevas perspectivas.

Desarrollando habilidades

Charlie Cutler, fundador y director ejecutivo de BYTE, dijo que comenzaron a organizar las actividades en algunos refugios en Nogales, Sonora, antes de que la pandemia de COVID-19 azotara el área. Esas actividades quedaron en pausa durante algunos meses en medio de la pandemia.

Cuando BYTE comenzó a planificar su regreso a los refugios, Save the Children ya había iniciado operaciones similares en el área. Entonces las dos organizaciones decidieron unirse.

Aproximadamente tres instructores de BYTE, todos residentes de Nogales, Sonora y también patrocinados a través de FESAC, van a la Casa de la Misericordia alrededor de seis horas a la semana y la Iniciativa Kino para la Frontera (KBI por sus siglas en inglés) alrededor de nueve horas a la semana.

Agregó que un componente importante en la preparación de los instructores es capacitarlos con contenido informado sobre el trauma.

“Es hacerles saber a los instructores que debes ser muy intencional sobre la forma en que entras en estas relaciones, que el trauma es algo real y que muchos de estos niños lo experimentaron”, dijo Cutler.

El 14 de septiembre en la Casa de la Misericordia, los instructores de educación física Juan Manuel Cornejo Medina y Diego Armando Álvarez Muñoz enseñaron a los niños cómo lanzar la pelota al aire, mientras la golpeaban rápidamente sobre la red con la raqueta. Nancy Jaqueline Pérez Araujo tomó la iniciativa en la sección de baile de la clase.

Araujo, quien había pasado los últimos tres meses trabajando con los niños, dijo que había notado el valor que las clases aportaron al refugio.

“Es el hecho de que les puedes dar un espacio para ellos donde les pueden brindar la oportunidad de que se desarrollen habilidades que ellos tienen y tal vez no conocen”, dijo Araujo.

(Traducción por Celina Cienfuegos.)

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