Visas

La nueva política ha generado preocupaciones sobre las barreras innecesarias y la invasión de la privacidad que podría traer a todas las mujeres que solicitan visas estadounidenses para cruzar la frontera en puertas de entrada como la de Mariposa en Nogales, visto aquí.

El mes pasado, la administración del Presidente Donald Trump emitió una nueva directiva de inmigración dirigida al “turismo de nacimiento”, un término aplicado a los extranjeros que viajan a Estados Unidos con la intención especifica de dar a luz y obtener la ciudadanía estadounidense para sus hijos.

Según la nueva directiva, se le ordenó al Departamento del Estado de Estados Unidos que dejara de otorgar visas temporales a los solicitantes sospechosos de buscarlas con el propósito de realizar el turismo de nacimiento.

Los críticos dicen que la directiva es confusa e inaplicable, y parece particularmente inaplicable en Ambos Nogales, donde un gran número de sonorenses con visas estadounidenses cruzan habitualmente a Arizona por una amplia variedad de razones.

Aun así, la nueva política ha generado preocupaciones sobre las barreras innecesarias y la invasión de la privacidad que podría traer a todas las mujeres que solicitan visas estadounidenses, así como el efecto que podría tener en el área local.

“Creo que sin duda podría afectar a la comunidad de atención médica aquí en el lado de la frontera de Arizona porque creo que podría causar un efecto negativo tanto en la atención médica como en el turismo”, dijo Luis Parra, un abogado de inmigración con sede en Nogales que agregó que el cree que la política abre la puerta para que los funcionarios consulares hagan preguntas invasivas sobre las intenciones de las mujeres de formar familias.

“Las mujeres, en lugar de tener que enfrentar ese tipo de preguntas, simplemente no pueden solicitar una visa de turista y eso podría afectar la economía local”, dijo.

De acuerdo con una declaración de la Casa Blanca emitida el 23 de enero, la nueva política se implementó para “mejorar la seguridad pública, la seguridad nacional y la integridad de nuestro sistema de inmigración”. Llamaba al turismo de nacimiento una “industria” y dijo que la directiva “defendería a los contribuyentes estadounidenses de perder sus dólares ganados con tanto esfuerzo para financiar los costos directos y posteriores asociados con el turismo de nacimiento”.

Sin embargo, no especificó cómo el gobierno identificaría a las personas que buscan visas para el turismo de nacimiento.

Parra dijo que la nueva política parece estar dirigida más a familias que tienen la capacidad económica de viajar al país durante varios meses a la vez para planificar el nacimiento. Pero, dijo que no toma en cuenta la estrecha relación entre residentes en comunidades fronterizas como Ambos Nogales, donde las decisiones de las mujeres sobre el nacimiento pueden estar motivadas por varios factores además de la ciudadanía.

“Va a haber mujeres de Nogales, Sonora, que se sienten más cómodas con un médico en el lado estadounidense de la frontera, y también es más económico, en comparación con los costos de atención médica en el lado mexicano de la frontera”, dijo Parra.

Más oportunidades

Patricia Méndez, una residente de Nogales, Sonora, de 39 años de edad, quien dio a luz a sus dos hijos en Nogales, Arizona, dijo que su decisión se basó en factores como el estado migratorio y los servicios médicos durante el parto.

Explicó que su proveedor de seguro de salud en México cubría sus gastos laborales en ambos países, pero las diferencias en los servicios ofrecidos en cada lado de la frontera facilitaron su decisión.

“En caso de una emergencia, era más cerca moverse a Tucson o Phoenix”, dijo Mendez, explicando que, si necesitara servicios de emergencia en México, fuera más complicado porque “te llevan hasta Obregón o Hermosillo”.

Agregó que obtener la ciudadanía estadounidense para sus hijos también era un motivo, ya que quería que tuvieran más oportunidades en términos de educación y empleo.

Aun así, citando las experiencias de familiares que tenían doble ciudadanía, Méndez dijo que no era una conclusión inevitable que la vida adulta de sus hijos sería en Estados Unidos.

Algunos de los miembros de su familia, dijo, decidieron completar parte de sus carreras académicas en Estados Unidos y otra parte en México, y finalmente permanecer en esta última.

“Algunos primos nacieron del otro lado y muchos viven del lado mexicano por opción. Tienen sus negocios de este lado, vivir en México es más barato y pues hay más libertades también”, dijo Mendez.

Normas de desenfoque

Parra dijo que cree que la directiva se emitió principalmente para satisfacer una determinada base de votantes que exige políticas más estrictas con respecto a los “anchor babies”, que se refiere a las personas nacidas en Estados Unidos que usan su ciudadanía para inmigrar a sus familiares.

En cuanto a Méndez y su esposo, ciudadanos mexicanos con visas estadounidenses, no les interesaba buscar la residencia o la ciudadanía estadounidense a través de sus hijos, ya que ya disfrutan de un estilo de vida cómodo en México.

“Nosotros no vemos, así como que el sueño americano como lo ve la mayoría de la gente que vive en otras condiciones”, dijo.

Pero Parra dijo que, sin una manera definitiva de descubrir los verdaderos motivos de una persona al solicitar visas temporales, la nueva directiva solo hace que las normas sean más desenfocadas para todos los solicitantes.

“Es muy difícil poder identificar a las personas que tienen esa intención”, dijo Parra. “La administración de Trump debe ser mucho más transparente con respecto a lo que consideran la base de una negación bajo la política de turismo de nacimiento”.

(Traducción por Celina Cienfuegos.)

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