Manuel

El migrante cubano Manuel Garrido Gonzalo lleva una carpeta roja que, según él, contiene fotos de abusos contra los derechos humanos en Cuba.

Manuel Garrido Gonzalo estaba tranquilo, pero ansioso.

El 22 de octubre, después de casi dos meses de espera, su número fue nombrado y tendría la oportunidad de caminar hasta el puerto de entrada DeConcini para solicitar asilo en Estados Unidos.

El hombre de 54 años de edad, de Cienfuegos, Cuba, señaló sus dientes frontales quebrados y dijo que había sido detenido y golpeado por la policía después de que comenzó a criticar al gobierno cubano en el 2017.

“Como te manifiestas en contra del gobierno, no eres una gente confiable para el gobierno,” dijo. “Ellos quieren que todo el mundo esté con ellos, entonces ya no te dan mas trabajo.”

Después de un incidente en enero en el que el gobierno lo multó y lo encerraron durante cuatro días en la cárcel, Garrido salió de Cuba y, después de dirigirse inicialmente a Ciudad Juárez, frente a El Paso, Texas, viajó a Nogales, Sonora, donde ha estado esperando pedir asilo desde fines de agosto.

Mientras los migrantes que huyen de la violencia en los países centroamericanos han sido noticia este año, los cubanos forman una parte creciente en las listas de espera de asilo.

En la frontera entre Estados Unidos y México, más de 20,000 cubanos se han presentado sin documentos en los primeros 11 meses del año fiscal 2019, según la Aduana y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP por sus siglas en inglés). Eso es más de 7,079 en todo el año fiscal del 2018 y 15,383 en el 2017, pero no está en camino de alcanzar el total de 41,523 contados en el 2016.

A mediados de octubre, los cubanos representaban a 538 de los 1,599 solicitantes de asilo en la lista de espera local, según la Iniciativa Kino para la Frontera (KBI por sus siglas en inglés), un ministerio jesuita que aboga por los inmigrantes en Nogales, Sonora.

Los migrantes cubanos que hablaron con Nogales International señalaron la represión patrocinada por el estado y la falta de trabajo como razones para abandonar la isla en los últimos meses.

“Siempre ha sido una mezcla de motivos políticos y económicos”, dijo Jorge Duany, director del Instituto de Investigación de Cuba y profesor de antropología en Florida International University que ha escrito sobre la migración cubana desde la revolución de 1959.

Pero, si los factores que motivan a las personas a abandonar Cuba por Estados Unidos son más o menos los mismos que han sido durante décadas, la situación que enfrentan los cubanos cuando llegan a la frontera de Estados Unidos ha cambiado drásticamente desde el 2017.

‘Pie mojado, pie seco’

Las políticas estadounidenses de la era de la Guerra Fría pavimentaron el camino para que cientos de miles de migrantes abandonaran Cuba comunista en avión, barco o balsa.

Luego, en 1995, la administración del Presidente Bill Clinton implementó la política de “pie mojado, pie seco”, que otorgó la entrada legal a los cubanos que llegaron a suelo estadounidense, pero no a los detenidos en las costas estadounidenses. Pero la política finalizó en el 2017, parte de una normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba que comenzó durante la administración de Obama.

Eso significa que los inmigrantes como Garrido tienen que pasar por el proceso estándar para buscar asilo político.

Otro cambio reciente en la política de inmigración de Estados Unidos: el programa Protocolo de Protección a Migrantes (MPP por sus siglas en inglés), que requiere que algunos solicitantes de asilo esperen en México mientras se decide su caso en Estados Unidos, es un factor que los lleva a Nogales, Sonora.

Marilay Tabarcia, de 51 años de edad, dijo que huyó del acoso del gobierno en Cuba en marzo y pasó cinco meses esperando en Ciudad Juárez antes de llegar a Nogales, Sonora. Estaba preocupada por los frecuentes tiroteos que escuchó mientras estaba en Juárez, pero tomó la decisión de abandonar la ciudad solo después de enterarse de MPP por un amigo, quien también le dijo que la política no se había implementado en Nogales.

De los 13 inmigrantes cubanos con los que habló Nogales International para esta historia, todos menos uno llegaron a una ciudad en la frontera de Texas antes de llegar a Nogales, Sonora.

El que vino directamente a Nogales había oído hablar de MPP antes de llegar a la frontera y vino aquí para evitarlo.

Con su propia espera terminada en la mañana del 22 de octubre, Garrido no estaba seguro de qué esperar, aunque había escuchado que podía ser enviado a detención estadounidense después de presentar su solicitud de asilo político.

Agarró una carpeta roja, que estaba llena de fotos que documentaban abusos contra los derechos humanos en Cuba.

Cuando este periodista le preguntó qué esperaba hacer si lograba ingresar a los Estados Unidos, Garrido respondió sin dudarlo:

“Trabajar”.

¿Qué quería hacer, exactamente?

“Lo que sea“, respondió.

Solo había una cosa que definitivamente no estaba en sus planes:

“A Cuba no puedo ir más“, dijo.

(Traducción porCelina Cienfuegos.)

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